Cinco aspectos del ciberacoso

Por el centro nacional de prevención del acoso de PACER

La tecnología de hoy en día permite a los jóvenes comunicarse de formas nuevas y significativas para compartir ideas, conocer otros puntos de vista e interactuar con los demás. Si bien ofrece un medio de comunicación para los jóvenes, también presenta nuevas dificultades para los padres, quienes se preocupan por la seguridad de sus hijos en Internet. Uno de los retos más acuciantes a los que se enfrentan es el aumento del ciberacoso.

¿Qué es el ciberacoso exactamente? Aunque las definiciones varían, en la mayoría resuenan estos conceptos: formas de contacto electrónicas, conductas agresivas, premeditación, reincidencia y daño a la víctima. No obstante, sigue habiendo mucha confusión al respecto. A continuación, hablaremos de cinco aspectos que debes saber sobre el ciberacoso:

1. Aunque todos los tipos de acoso son dañinos, el ciberacoso presenta algunas características únicas.

El ciberacoso online puede ser tan destructivo como el que ocurre fuera de Internet. Se diferencia del acoso no cibernético en aspectos como los siguientes:

  • El comportamiento en cuestión puede afectar a una audiencia muy amplia. Por ejemplo, las publicaciones y mensajes acosadores pueden reenviarse, compartirse y llegar a hacerse virales.
  • El ciberacoso online puede afectar a cualquier persona de cualquier lugar y en cualquier momento. Antes el acoso solía darse en el colegio o en la calle. Sin embargo, el acceso ininterrumpido que los jóvenes tienen a las vidas de sus compañeros en la actualidad hace imposible escapar del ciberacoso, aun estando en casa con la familia.
  • El acosador puede actuar de forma anónima. Las personas que sufren acoso online pueden no saber siquiera quién es su acosador, lo que genera un sentimiento de desconfianza.
  • Las acciones y los comportamientos suelen ser encubiertos. A los adultos a veces les cuesta detectar el ciberacoso, ya que a menudo no pueden acceder a los entornos online que frecuentan los jóvenes, como grupos de chat, mensajes o nuevas redes sociales.

2. El ciberacoso puede darse antes de que los niños tengan 13 años y usen redes sociales.

Solemos pensar que el ciberacoso solo tiene lugar en las plataformas de redes sociales, que, debido a la ley de protección de la privacidad infantil online de EE. UU. (Children's Online Privacy Protection Act), exigen que los usuarios tengan al menos 13 años para poder registrarse y usar sus servicios. Sin embargo, los jóvenes pueden ser víctimas o participar en comportamientos inapropiados en Internet en el momento en que tienen acceso a la tecnología. Esto puede suceder, por ejemplo, en las plataformas de juegos, donde los niños pueden ver o publicar comentarios, en los chats de grupo o a través de mensajes de texto y correos electrónicos.

3. Es importante hablar sobre el ciberacoso en etapas tempranas y de forma recurrente.

Como el ciberacoso puede iniciarse mucho antes de que los niños usen las plataformas de redes sociales, es fundamental hablar con ellos del tema en cuanto reciben su primer móvil, tablet u ordenador.

  • Charla con tus hijos sobre el ciberacoso. Cuando hables con tus hijos sobre el ciberacoso, recalca que entiendes que socializar con sus amigos por Internet es una parte importante de sus vidas, pero que quieres que lo hagan de forma segura. Explícales que, si ven o reciben algún mensaje dañino, es importante que te mantengan al tanto, ya que se trata de un caso de acoso.
  • Establece normas de seguridad online. De la misma forma que estableces normas de seguridad para tus hijos en los entornos físicos, debes fijarlas en el mundo virtual. Explícales qué contenido es apropiado compartir en Internet, con quién pueden interactuar, a qué horas pueden usar la tecnología y que supervisarás sus cuentas si lo estimas oportuno.
  • No dejes de implicarte en el uso que hacen tus hijos de Internet. Una vez que hayas fijado unas normas, recuerda a tus hijos la importancia de cumplirlas. A medida que crezcan y tengan acceso a nuevas tecnologías, valora si las normas de seguridad online que habéis establecido siguen siendo efectivas y apropiadas para sus edades.

4. Documentarse es fundamental.

Otra característica única del ciberacoso es que deja rastro. Aunque la mayor parte del ciberacoso se lleva a cabo de forma encubierta, por lo general todo lo que se publica en Internet es rastreable. Si tus hijos están siendo víctima de ciberacoso, es crucial que te documentes, ya que así podrás crear un registro de lo que les está ocurriendo. Este historial es útil a la hora de hablar con su colegio, las fuerzas del orden u otras personas que puedan ayudar a intervenir. Haz capturas de pantalla y guarda cualquier publicación o mensaje que pruebe el ciberacoso. También puede venir bien imprimir correos o páginas web que reflejen publicaciones o comportamientos negativos.

5. La mayoría de los colegios tienen políticas para abordar el ciberacoso.

En Estados Unidos, cada estado tiene una política o una ley de prevención del acoso que ayuda a las escuelas y los distritos escolares a gestionar este tipo de violencia. Con arreglo a estas leyes y políticas, los centros educativos suelen estar obligados a incluir el ciberacoso en la política de su distrito. Algunas leyes estatales suelen cubrir también los comportamientos que tienen lugar fuera de los recintos y que generan un entorno hostil en la escuela. Si tus hijos son víctimas de ciberacoso, pide al colegio que te muestre su política de prevención de acoso para informarte sobre qué puede hacer el centro para prevenir este tipo de comportamientos. Averigua con qué persona del centro debes ponerte en contacto para denunciar un comportamiento de ciberacoso y facilítale la documentación que hayas recopilado. Para obtener más información sobre el ciberacoso y cómo proteger a tus hijos, consulta los recursos digitales gratuitos del centro nacional de prevención del acoso de PACER.

Cinco aspectos del ciberacoso se publicó originalmente en FOSI.